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Doy la versión que me dió la buena memoria de doña Concha Cuevas, tía de Leonor: "En una mañana de los primeros días de Julio, días en los que el matrimonio se complacía en planear sus vacaciones, don Antonio marchó a sus quehaceres y Leonor quedó terminándose de arreglar para salir a sus compras. Quedaron en encontrarse en el lugar habitual. Salió, fue a hacer sus provisiones a los establecimientos conocidos. Le quedaba sobrado tiempo hasta reunirse con su marido y lo aprovechó para ir a los grandes almacenes "La Samaritana", en la orilla derecha frente al puente nuevo. Era un placer que sólo podía lograr estando sola donde Antonio sólo entró una vez y quedó mareado y cansado. Leonor recordaba que hizo alguna compra. Se distrajo. Cuando se dió cuenta de la hora salió precipitidamente. Llovía. Cruzó el puente. Se disponía a tomar un coche para que don Antonio no se impacientara, cuando advirtió que había perdido el bolso. Se sobresaltó. Sin pensar más, volvió a cruzar el puente, entró en La Samaritana, y preguntó en las secciones en las que se había detenido. Nada. El bolso se había perdido, o se lo habían quitado. Quedó anodada. Era muy tarde. Llovía con fuerza. Y se dió la caminatra angustiada, chorreándole el agua; sudando del sofoco. Cuando don Antonio la vió en tan deplorable estado quedó anodado. Hubiera necesitado gritar y la estampa angustiada de su mujer se lo impedía. Le pidió que se serenara, que no hablara. Tomaron un coche y regresarton al hotel. La hizo cambiar de ropa, entre sollozos y estremecientos. Mientras tanto, él hizo café, que ella bebió a pequeños sorbos. Mientras don Antonio trataba de secar aquella amada cabeza. Dijo con ternura: "Dime hija mía ¿Que te ha ocurrido?". Cuando se enteró no pudo contener su indignación: ¡Y todo por un maldito bolso! - Antonio era el que tú me ragalaste...la indignación se canalizó en risa - y contemos que Machado en muy contadas ocasiones rió , pero la risa quedó cortada. Leonor, no reaccionaba. Don Antonio la tomó en sus brazos. Quería darle el calor de su cuerpo. Durante unos días Leonor no se encuentra bien. Don Antonio redobla sus cuidados y ternuras. Ha encarecido a su mujer que olvide la pequeña peripecia. En cuanto cobre fuerzas, saldrán juntos a comprar otro bolso. Pero ya no tendrán ocasión de hacerlo porque el 14 de julio de 1911 - precisamente en esa fecha en que París parece perder la razón entre músicas y bailes populares -, Leonor sufre la primera hemoptisis. Don Antonio recorre su mas doloroso via crucis en busca de un médico. Nunca en su vida se sentirá más solo que hoy entre la multitud. Alguién sin embargo, ha debido tenderle la mano, y realizar unas gestiones oportunas. Sentimos no poder conocer su nombre. Pero sabemos que al día siguiente "15 de julio", fue trasladada a la Maison Municipale de Santé, rue du Faubourg, St Denis, 200, donde quedó debidamente instalada y atendida. Precisamente, dos dias después Machado escribe a Rubén Darío: "Querido y admirado maestro: Una enfermedad de mi mujer, que me ha tenido muy preocupado y convertido en enfermero, ha sido la causa de que no haya ido a visitarle como le prometí. Afortunadamente, hoy, más tranquilo, puedo anunciarle mi visita para dentro de unos cuantos días, a fin de semana. Le quiere y admira" . Antonio Machado. Vemos que don Antonio con su candor infinito, "está mas tranquilo". ¿Y Leonor, cómo está?. Pobre gorrión herido en nido - mejor diríamos en mundo - ajeno. Sin entender una palabra de nada; tan sólo acompañada de don Antonio. Demasiado jóven para pensar en la muerte, ¿Qué se dicen, que piensan?. Y creo oír unos diálogos increibles por lo ingenuos. La pequeña gran alegría de encontrar a alguien que sabe un poco español, o el haber aprendido a decír "por favor, un poco de agua" o algo por el estilo o la revista que le ha prestado una enfermera. Algo, nadie sabe qué, ni cómo, la ayuda a ir tirando y a que no se apague el farolillo verde de la humana esperanza. Duró aquella instancia, 55 días. Hay otra carta a Rubén Darío que nos aclara la situación a primeros de septiembre. La carta está fechada el 6; "Querido y admirado maestro: Le supongo al tanto de nuestras desventuras por Paca y Mariquita, que tuvieron la bondad de visitarme en este sanatorio. Leonor se encuentra algo mejorada y los médicos me ordenan que me la lleve a España huyendo del clima de París que juzgan para ella mortal. Así, pues, yo he renunciado a mi pensión y me han concedido un permiso para regresar a mi cátedra; pero los gastos de mi viaje no me los abonan hasta el próximo mes en España. He aquí mi confllicto. ¿Podría usted adelantarme 250 o 300 francos que yo pagaría a usted a mi llegada a Soria?.Tengo algunos trabajos para la revista que le remitiré si usted quiere. Le ruego que me conteste lo antes posible y que perdone tanta molestia a su mejor amigo". Antonio Machado. La carta de Don Antonio no necesita glosa. Es un modelo de decoro personal y modestia. Pide estrictamente lo que necesita. Como si fuera un escritor principiante le ofrece trabajos parea Mundial Magazine que Darío dirige. La respuesta fue inmediata; la que correspondía a un amigo verdadero. Donde Antonio recibió con gratitud aquel puñado de francos y envió a su amigo, con las gracias la versión en prosa de la Tierra de Alvargonzález. Todo ello tuvo lugar entre el 7 y el 9 de septiembre. El domingo 10 salió el matrimonio para España donde Antonio llevaba clavada en el pecho su gratitud a Rubén. Aprovechó el descanso para escribir: "Querido y admirado maestro he tenido que partir de París en circunstancias muy apremiantes y me ha sido imposible despedirme de usted, como hubiera sido mi deseo. Voy camino de Soria en busca de la salud para mi mujer. Mucho le agradecería que hiciera que enviaran la revista y las pruebas de mi artículo que yo le devolvería corregidas. Mil abrazos de su invariable amigo que no le olvida". Antonio Machado
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