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  •  "MI AMISTAD CON ANTONIO MACHADO". POR JOSÉ TUDELA (CONFERENCIA IMPARTIDA EN EL I CURSO DE ESTUDIOS HISPÁNICOS EN SORIA, VERANO DE 1972 Y REPRODUCIDO POR LA REVISTA CELTIBERIA EN 1975). *

He pensado que aunque el tema Antonio Machado ha sido pródigamente expuesto en lecciones y conferencias podría interesar el conocer los recuerdos personales de uno de sus mejores amigos y único superviviente de los que tuvo en Soria. Se trata de un mero relato de esos recuerdos y unos comentarios sobre mi amistad con Don Antonio y sus hermanos. De Machado en Soria tengo muy pocos recuerdos; pues al llegar el aquí a comienzos de 1908 estaba yo terminando el bachillerato en el Colegio de PP. Jesuitas de Tudela (Navarra).

Tan sólo recuerdo haber asistido a una lectura de sus versos que nos dio en el modesto y amplio salón de la "Sociedad de Socorros Mutuos de Obreros", único edificio que había entonces en el gran campo del Ferial y de aquella lectura recuerdo la composición sobre "Las moscas".

Pasaron los años ,  ya en Madrid tuve la fortuna de asistir, como "oyente", a la famosa tertulia del café "El Gato Negro", que "regía con mano hábil", al decir de Ortega, "don José María Soltura", donde conocí y traté a los más grandes escritores y artistas del comienzo del siglo. Allí debí oír hablar de don Antonio. En el verano de 1912, aquí en Soria, pocas semanas antes de morir Leonor, mostré a José María Palacio mi deseo de conocerle personalmente y él me acompañó en esta visita. Leonor ya no salí de casa, ni en aquel sillón de ruedas que empujaba Don Antonio camino del Mirón; su mal se había agravado y su esposo apenas salía tampoco.

En la conversación debió hablar don Antonio con Palacio de Bergson y como yo había traído de Madrid los dos tomos de "La evolución creadora" que acababa de editar "Biblioteca Renacimiento", al mostrar su curiosidad por conocerlos, volví otra vez con Palacio para regalárselos. Esta fue entonces mi última entrevista con don Antonio. A las pocas semanas murió Leonor, el 1 de agosto de 1912, y como no recuerdo nada de este triste acontecimiento, ni de la marcha de don Antonio pocos días después, me hacía suponer que entonces estaba en Ágreda, pues solía pasar parte del verano con mi familia paterna.

Pasó otra tanda de años. Hice oposiciones al Cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios y en febrero de 1919 fue destinado a Segovia, al Archivo de la Delegación de Hacienda. En Segovia me encontré con un grupo de jóvenes cultos, con inquietudes intelectuales y entonces fundamos un buen periódico "Tierra de Segovia" y más tarde la "Universidad Popular"

En alguno de los viajes a Madrid durante las vacaciones coincidí con don Antonio, al que iba a ver al café Varela o en el café Español. En noviembre del mismo año fue trasladado de Baeza a Segovia; fui un domingo a verle al Café, donde concretamos el viaje de exploración de la bella ciudad castellana para el día siguiente y allí fuimos, paseando por ella buscando alojamiento para su estancia.

Este relato de nuestra revivida amistad en esta preciosa ciudad y la convivencia cotidiana con los consabidos paseos extramuros de la villa en silencio con nuestro entrañable poeta, la he dado a conocer en la Revista del Instituto Diego Colmenares titulada "Segovia y Machado". Después y respecto a los años 1920 a 1924 y 1925, también he dado a conocer mi correspondencia y personales entrevistas con don Antonio en Celtiberia, núm. 6, año 1953.

Pasó otra tanda de años y en 1931 se prepara un nuevo homenaje en Soria. Bienvenido Calvo, don Pelayo Artigas y otro buenos amigos sorianos organizan un Acto, descubrirían una cabeza de bronce de don Antonio en relieve, sobre las rocas de la Sierra de Santa Ana, en la plazoleta del Santo Patrón de Soria, San Saturio.

No pude evitar lo que pasó. el homenaje fue muy cordial, tanto por parte del ayuntamiento como el pueblo de Soria; pero.... pasó lo que temía...que no encontró Soria como era a comienzos de siglo y su alma tampoco era la misma y de deshizo la cristalización que a fuerza de sueños y evocaciones había logrado.

Fui con él en la delantera del autobús de línea, para que él viera mejor el paisaje. Dentro, iba Pepe Machado. Paseamos juntos por la ciudad y no encontró los jardines de evónimos, con telas de araña, los jardines viejos del Parque de la Dehesa, como él los había visto, y encontró calles cambiadas con nuevas edificaciones. Ya no era una ciudad silenciosa, tranquila... y se esfumó el recuerdo de la vieja Soria.

Tengo que decir que en junio de 1936 coincide con mi mujer, en los Tribunales del Instituto de Segunda Enseñanza "Cervantes", para examinar a los colegios llamados "reconocidos". AL terminar los exámenes, después de las jornadas agotadoras, de tanto estudiante y tanto verbo irregular francés, le preguntaba a mi mujer: ¿Qué hay por Soria? ¡Cuénteme cosas de Soria! Ahora hablaremos de Soria ¿no?... Soria, Soria siempre en su recuerdo.

Una tarde salía  el tribunal tras terminar las calificaciones, a la calle, y justo en ese momento apareció una mujer con una niña, jadeante y agobiada, suplicándoles hicieran el gran favor de examinar a su hija, pues el ómnibus que les traía a Madrid desde su pueblo se había averiado en el camino y tenían que volverse esa misma noche. Don Antonio la tranquilizó y volvieron a entrar, a subir al aula, a sentarse de nuevo en el estrado y preguntarle a la niña los verbos irregulares franceses y la conjugación española.

Aprobado el examen, la madre se deshacía en frases de agradecimientos y efusiones hacia Don Antonio, que dulcemente le sonreía. Y otra tarde también finalizada la tarea, llegaron a verle la viuda de José María Palacio con su hija. Don Antonio dio muestras de viva alegría y felicidad, sobre todo al ver a la hija de Palacio, a la que quería como a su propia sobrina y se quedaron de tertulia después de salir los demás profesores.

* En realidad el título de la conferencia dada por José Tudela en 1972 es "Mi amistad con los Machado" y no como titulamos "Mi amistad con Antonio Machado", permitiéndonos en esta ocasión la pequeña licencia para referirnos en exclusiva al cantor de Soria.